MINI RETO: UN MES SIN COMPRAS

Me alucina el reto de Un año sincompras en el que María Cañal, de Escarabajos, bichos y mariposas, se ha embarcado hace aproximadamente siete meses y que lleva cumpliendo con gran éxito. A mí, sólo de pensarlo, me dan mareos. Pero luego, reflexionando un poco, creo que sigo pensando que un año sin compras, en mi caso, es una utopía. Pero… ¿por qué no un mes sin compras de vez en cuando? Pongamos que me propongo un reto de un mes sin compras cada trimestre, serían cuatro meses sin compras, lo que ya supone bastante. Es cierto que resulta mucho más fácil, ya que, al fin y al cabo, no son consecutivos (en caso de serlo, se me haría cuesta arriba), pero por algo se empieza, ¿no?

Pues bien, he estado un mes completo sin compras y he aprendido ciertas cosas sobre mí misma en esta experiencia. Me parecen cuanto menos curiosas, así que quiero compartirlas en este blog.


1. No ha sido tan difícil

Un mes no es mucho tiempo, ya lo sé. Pero en realidad, hace algo más de un año que he reducido mi consumo y que la fiebre capitalista no me ataca. Por ello, prescindir de compras físicas (me refiero a cosas, aunque sean compras online) no me ha costado tanto, ya que llevo mucho tiempo poniendo en práctica truquillos como revisar lo que tengo, posponer compras, reutilizar cosas, pedir prestado… Aunque sí es cierto, que cuando te planteas un mes de calendario (en mi caso de 15 de abril a 15 de mayo), se te hace un poco cuesta arriba. Es algo que puedes hacer de manera natural sin que te cueste mucho, pero cuando lo pones sobre el papel parece que toma más entidad y su sombra parece más alargada.


2. Genera ansiedad

Soy consciente de que el punto 1 y el punto 2 chocan entre sí. Por un lado digo que ha sido más o menos fácil y por otro ¿me genera ansiedad? Están muy relacionados, era lo que os contaba al final del punto anterior. Te pones ante el calendario y de repente ¡no puedes vivir sin comprar ese artículo en concreto! ¡porque lo necesitas muchísimo y lo necesitas ya! Digamos que sólo he tenido esa crisis con un producto: unos leggins negros. Algo tan básico como eso, pero que en la época de entretiempo en Madrid para mí es un básico y los del año pasado habían muerto en el intento. He pasado un par de semanas cabreada un poco conmigo misma y ese producto en cuestión se cruzó varias veces en mis necesidades mentales pero he resistido a la tentación y aún no los he comprado. Digo aún porque 1) sé que los necesito de verdad y 2) los voy a comprar esta misma semana.


3. He aprendido nuevas cosas (y recordado otras)


He aprendido cosas nuevas, o al menos he profundizado e ido un paso más allá en algunas que conocía (o intuía).

- Me he reafirmado en que tengo demasiadas cosas. Era algo que ya sabía, pero estas semanas, que además conllevan un cambio de temporada en los armarios, he constatado que tengo muchas cosas y sobre todo muchas más de las que necesito. He descubierto ropa con etiquetas y sin estrenar, me he metido de lleno en mis armarios y he sacado muchas cosas que no necesito. Me he desecho de muchas de ellas y muchas otras las he colgado en Wallapop, a la espera de venderlas a alguien.

- He puesto de nuevo en marcha mi creatividad adormecida. A este respecto, he de decir que me he puesto manos a la obra y he hecho cosas curiosas como volver a customizar libretas utilizando bolsas chulas de papel, he cogido aguja e hilo y he recuperado algunas prendas de Henar del año pasado y hemos vivido más en naturaleza (disfrutando del parque, del tiempo al aire libre incluso de la playa en el norte etc.). Incluso tengo varias ideas para coger brocha y pintura próximamente... ya os contaré. 


- Me he dado cuenta de las cosas que verdaderamente necesito. Os contaba lo de los leggins, porque ha sido lo único que realmente he necesitado de verdad es estas semanas. Pero no es lo único que me ha apetecido comprar en este tiempo de reto, ni mucho menos. De hecho, en estas semanas se han cruzado dos puentes con sendos viajes, uno de ellos a Oviedo. Y en Oviedo, por la proximidad de las tiendas y la facilidad de ir andando de una a otra, me asaltaron mil caprichos. De repente quería alguna prenda nueva, alguna chorrada que había visto en aquel escaparate o simplemente la sensación de ir de compras (que en Madrid casi no tengo nunca). Pero pensándolo fríamente, no lo necesitaba.

- Me he dado cuenta de las cosas que verdaderamente quiero. Además de necesitarlas, hay cosas que quieres de verdad. Ojo, que no siempre que se te antoja algo en realidad lo quieres, sino que la mayoría de las veces compramos por impulso y a los pocos días, semanas o meses nos damos cuenta de que ese objeto no nos hace ninguna ilusión, que ni siquiera recordábamos su existencia y que por supuesto podríamos haber sobrevivido perfectamente sin su compra. Sin embargo, soy consciente de compras que sí me gustaría hacer en los próximos meses y, dejándolas en stand by durante un tiempo, estoy segura de que probablemente no lo necesito, pero sí lo quiero y me hará feliz.

- Valoro más los regalos recibidos. En estas semanas he recibido algunos regalos. Ha sido el Día de la Madre y mi hija me hizo varios dibujos y regalos que fueron puro amor, pero es que además su padre colaboró y me regalaron unos bombones y un rosal. Sí, ya sé que flores y bombones es un regalo típico o tópico, pero a mí me gustan y además el rosal lo plantaremos en la casa del pueblo. Además, me tocó un concurso en Yo Dona y me enviaron varias cosas del merchandising de la película de La Bella y La Bestia (que es mi peli Disney favorita y cuya adaptación cinematográfica me encantó como os conté aquí). Me hizo muchísima ilusión pero creo que todas las cosas me han hecho más ilusión precisamente por hallarme en el mes sin compras.

- No pasa nada por posponer las compras. De hecho, hasta es algo muy positivo. Aunque necesites o quieras algo, no tienes por qué dejar de comprarlo. Pero por esperar un tiempo (unos días, unas semanas, incluso unos meses) no pasa absolutamente nada. Vale que con el tema de los leggins pasé un poco de angustia porque tenía la sensación de que los necesitaba sí o sí. Pero con el resto de las cosas, estoy segura de que no pasa nada por esperar un poco.

- Tampoco pasa nada por probar otras opciones. Aquí os pongo un ejemplo muy tonto pero muy visual. Tengo la manía de utilizar un champú concreto y, claro, se me ha acabado. Lo que es peor, no quedaba ninguno de esa marca en mi casa, pero sí de otras (la diferencia entre lo que compro yo y lo que compra mi costillo). Pues bien, he utilizado otro y no se ha acabado al mundo. No me gusta tanto como el mío, pero podía haber sido que sí y que me hubiese llevado una súper sorpresa, ¿quién sabe? Pero lo que es totalmente cierto es que ni me he muerto por utilizar otra cosa ni a mi pelo le ha pasado nada.

- He disfrutado mucho más de los pequeños momentos de la vida (que no son cosas). Ya os contaba aquí nuestra excursión al tren de vapor (gracias de nuevo a Begobolas por el chivatazo), que además coincidió por casualidad con el Día de la Madre. Pasamos un día estupendo fuera de casa, con una actividad diferente y muy bonita. Pero no ha sido el único día, ya que en Asturias y en nuestro parque de al lado de casa también hemos disfrutado de tiempo en familia, hemos hecho cosas divertidas y diferentes y con más sentido de vivir.


- He sido más consciente del tiempo y lo he aprovechado mejor. Va un poco en línea con lo anterior, eres más consciente del tiempo, de los días, del lujo de poder disfrutarlos con las personas a quienes quieres. Tomar un café con una amiga, charlar, pasear con mi perro, vivir… Estas semanas he vivido con más intensidad, siendo más consciente y me han traído grandes alegrías.

- Sin duda dejar de consumir y comprar durante un tiempo conlleva un ahorro, y ahora puedo pensar a qué quiero dedicar ese dinero que no he gastado en cosas innecesarias.  Esto es más una consecuencia que otra cosa, pero os chivaré un plan. Esta Semana Santa me resultó absolutamente aburrida. No fuimos a ningún sitio, bueno sí, al pueblo, que, para mí, es mucho peor que quedarse en casa. Me aburrí tanto y tuve la sensación de tirar a la basura esos días de descanso, que ya estoy brujuleando para hacer un buen viaje el año que viene, en plan de andar por casa, pero algo que creo que puede ser muy guay. Todo lo que ahorre dejando de consumir cosas innecesarias, será bien recibido en ese plan o en cualquier otro.


En conclusión, estoy muy contenta con estas semanas y este mini-reto. Lo he dedicado únicamente a anular compras para mí, por lo que en 30 días no me he comprado nada (ni siquiera el champú), ha sido divertido y me ha hecho aprender muchas cosas sobre mí misma, mi frustración y mis reacciones. Estoy segura de que lo repetiré pronto, quizá me plantee hacerlo cuatro veces al año, una vez por trimestre, seguro que implica un ahorro adicional y además nos permite replantearnos nuestro consumo y no generar más cosas inservibles.

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Comentarios

Esther ha dicho que…
Yo también lo hice, aunque hace ya demasiado tiempo, y me apetece volver a ponerlo en práctica, quizás me anime pronto. Creo que también tengo demasiadas cosas, podíamos hacer un mercadillo de trueque virtual, ja ja ja. Mola esto de los retos porque una aprende cosas, sobre todo sobre sí misma. Besos.
ITACA ha dicho que…
Si!!!! Lo del mercadillo virtual (o físico si te animas a pasarte por Madrid este verano) seguro que funcionaría. Sacas un montón de aprendizajes de los mini retos, yo este lo repetiré varias veces al año (espero).
Tracy ha dicho que…
Quizás lo intente yo en el mes de Junio.
Ya te contaré.
ITACA ha dicho que…
Anímate, Tracy, es divertido y sobre todo una experiencia llena de aprendizajes.
gem ha dicho que…
Muy interesante. Creo que no soy demasiado compulsiva con mis compras pero está claro que ésta es una buena forma de probarse a una misma. Un besazo guapa.
ITACA ha dicho que…
Como bien dices, Gema, es una manera de probarnos a nosotros mismos y de aprender un poco sobre cómo reaccionamos :) Qué alegría verte por aquí! Tenemos que tomar un café un día, ¿te apetece?
Cristóbal González ha dicho que…
Pues a mí me parece un reto relativamente fácil. Si puedo comprar en el super (alimentación) y puedo salir a tomar algo fuera tengo más que de sobra. Porque precisamente me sobran cosas :D

Me ha encantado veros esta mañana en ese café express
ITACA ha dicho que…
No es tan fácil porque de pronto "necesitas" algo. No tiene por qué pasar, pero en mi caso necesitaba unos leggins y los días de calor los echaba mucho de menos. Tener que renunciar a comprarlos y esperar cuando realmente vas a usar algo aquí y ahora es complicado. Por lo demás, teniendo en cuenta que tú y yo, Cris, somos poco antojadizos, se lleva bien. A mí también me encantó verte ;)
Bego ha dicho que…
tienes que leerte a la kondo, para mí fue una revelación hace tres años
ITACA ha dicho que…
Lo leí hace un tiempo, de hecho incluso lo reseñé Begoña 😄

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