SER MINIMALISTA POR ENTREGAS PARTE 7: NO TE VUELVAS LOCO EN REBAJAS

Es cierto que cada vez la importancia del período de rebajas es menor. Hace años, era normal que el primer día de rebajas se desatase la locura colectiva y hubiese colas de gente en la entrada de las tiendas, esperando a que abriesen para lanzarse a la caza y captura de las mejores ofertas. Ahora, entre que las rebajas se pueden celebrar casi cuando cada tienda desee, que la oferta en internet es infinita, la posibilidad de acceder a las rebajas por la red e incluso antes, así como períodos promocionales varios y otros momentos de chollos a lo largo del año, las rebajas ya no se viven como antes.

Aún así, parece que llega el 7 de enero o el 1 de julio y comenzamos a perder el norte. Notamos el gusanillo del reclamo de las rebajas y nos ponemos en modo cazador de compras. En esos momentos, y junto con el ambientillo de las tiendas (que para qué negarlo, tienen más compradores que en días normales), se nos olvidan nuestros buenos propósitos sobre el minimalismo, el consumo responsable, el ahorro… tiramos de tarjeta y volvemos a casa cargados de bolsas que, en la gran mayoría de las ocasiones, contienen cosas que en realidad no necesitamos.

Ser minimalista en rebajas es casi una utopía, pero yo creo que se puede. Para ello, he reflexionado un poco sobre este período e incluyo algunas reflexiones y algunos consejos, a ver si os gustan.

¿Qué es lo que quieren las tiendas?


1. Las tiendas quieren que compres, aunque no lo necesites

No debes olvidar que el marketing sigue moviendo el mundo y que lógicamente el minimalismo y el consumo responsable van a favor del planeta, del medio ambiente, de tus finanzas personales y tu ahorro pero van en contra de la rueda de la economía consumista. Una tienda quiere vender y para ello las personas que trabajan en ella, sus marketinianos y sus directores harán lo imposible para que compres. Para ello utilizan publicidad (no siempre del todo cierta), colocan las cosas para que te entren por los ojos y que piquemos.


2. Casi nunca encuentras en la tienda los grandes descuentos publicitarios

La primera en la frente. Sí, ese cartel con el 70% de descuento te hace soñar con que vas a poder renovar todo tu armario (aunque no lo necesites) por un precio ridículo. Pero la realidad es que cuando llegas a la tienda, lo que buscabas no está rebajado, o lo está en un 10 o un 20% de descuento si tienes suerte. Las pocas prendas con un descuento suculento son horribles, normal que las rebajen tanto, realmente nadie las quiere. Sin embargo, tú ya estás dentro de la tienda y si no tienes claras tus prioridades es muy posible que piques y compres algo que no necesitas y que quizá ni te guste.


3. Estrategias de marketing

Trucos clásicos como los de poner a la altura de los ojos o en lugares principales lo que quieren que compres (ya lo hacen en los supermercados), junto con otros como los de colocarte artículos mucho más monos no rebajados o con una rebaja mucho menor (para que de nuevo piques). Ni qué decir de la nueva temporada, que también suele tener una colocación estratégica. Y cuando digo nueva temporada no me refiero a los abrigos del próximo otoño, esos no los vas a encontrar en este mes de julio, sino a prendas monísimas para este verano que, oh casualidad, son nuevas y no tienen descuento. Al final, como has ahorrado un 30 o un 50% en prendas que no necesitas y que ni te gustan (es decir, te has gastado un dinero que no deberías haberte gastado), tienes la sensación de haber ahorrado mucho con esa compra (error, craso error) y te puedes permitir ese vestido monísimo, si al fin y al cabo te has ahorrado lo que cuesta con los descuentos del resto de tu compra.
No nos olvidemos también de otras técnicas de marketing como el precio que acaba en 99 céntimos. Para nuestra mente, algo que cuesta 9,99 euros está tirado, ni siquiera son 10 euros. Y así sucesivamente. Otra gran estrategia de marketing es el 3x2, 2x1, 4x3 y etcétera. No necesitas cuatro camisetas, pero qué más da si te regalan una. Y todo esto dando por hecho que no han inflado los precios para luego hacer ver que la rebaja es mayor de lo que es en realidad. Vamos a ser buenos y pensar que todos los comercios son legales en este aspecto, aunque está claro que todos conocemos alguna práctica no tan legal con algunos determinados comercios.



¿Qué es lo que tú quieres y necesitas?

Antes de salir de casa y encaminarte a las rebajas, o de meterte a brujulear por las rebajas en la página web de tus tiendas de cabecera, yo me planteo ciertas preguntas. Quizá os sirvan, así que las comparto con vosotros.


1. ¿Qué necesito?

Es muy fácil que después de varias temporadas haciendo ejercicios de ahorro y reduciendo tus pertenencias y sobre todo tu ropa, puedas necesitar ciertas cosas. Os remito a la Pirámide de Consumo Responsable para que reflexionéis un ratito sobre lo que tenéis y necesitáis. Y también que penséis un poquito en el tan socorrido y casi siempre irreal No tengo nada que ponerme. Pero lo cierto es que si realmente has revisado tu armario, has identificado qué necesitas o qué te viene bien, fenomenal, ése es el primer paso.


2. Llévate una lista de la compra

Si lo haces en el supermercado, ¿por qué no puedes hacerlo para ir de rebajas de verano? Escribe una lista con lo que realmente necesitas sí o sí, añádele además las prendas que quizá no sean tan imprescindibles pero que puede que te vengan bien. Sé conciso en cuanto a tipo de prenda, tamaño, forma, color etc. Se trata de que las compres si realmente las encuentras, es decir si la prenda te gusta, te encaja por presupuesto, es lo que necesitas… Puede ser que busques una camiseta marinera y que ese año no se lleven, pues en ese caso te vuelves sin ella, no compres lo primero que pilles porque es barato, para salir del paso, porque bueno, ya que estaba allí…

Algo que también suele ayudar, junto con la lista de prendas, es la lista de tiendas. No hace falta volverse loco y visitar todas las tiendas de tu ciudad o del centro comercial, piensa primero dónde irás y qué pretendes encontrar en cada uno de esos lugares.

Y por supuesto, cíñete a la lista. Las listas están muy bien y son una declaración de intenciones en toda regla, pero siempre que las cumplas, claro está.


3. Lleva el dinero en efectivo

Desgraciadamente, esto sólo sirve para las compras físicas, porque en Internet deberás pagar con dinero de plástico. Llevar dinero en efectivo es de lo más práctico que hay porque, para qué negarlo, cuando abrimos la cartera y sacamos billetes y monedas somos mucho más conscientes de su valor real que cuando pagamos con tarjeta. Tiene diversas ventajas: puedes controlar lo que gastas (cuando se acabe, se acabó), planificar qué quieres gastarte (antes habrás pensado en tu lista de cosas y el dinero que estás dispuesto a pagar por ellas) y evita que cuando llegue el cargo de la tarjeta te arrepientas de haber gastado demasiado. La cantidad de dinero que lleves debe de ser ajustada a lo planificado.


4. Ir de rebajas no es obligatorio

Si no necesitas nada o no has visto nada que te guste, no hace falta que te dejes llevar por la fiebre consumista. No es obligatorio ir de compras (por mucho que la gran mayoría de la gente lo haga), puedes aprovechar ese tiempo y ese dinero en hacer algo que te guste o planificar tus próximas vacaciones, tu próximo concierto, tu próximo spa… lo que te guste. Tampoco es urgente. Sí, te vendrían genial un par de vestidos nuevos para el verano pero en realidad tienes más ropa que ponerte hoy, mañana, la próxima semana… No hace falta correr, mejor si evitas las horas punta (así evitarás también contagiarte de la fiebre consumista), y quizá no necesites comprar nada y puedas dejarlo para más adelante, incluso fuera del período de rebajas oficial.


5. No olvides a tu conciencia ni tus aprendizajes

Incluso en la cola, justo antes de pagar, puedes preguntarte si lo necesitas, si realmente te gusta, si realmente lo quieres. Y también cuando llegues a casa, si no te gusta o no te enamora, puedes devolverlo sin sufrir por ello. Tampoco debes renunciar a la calidad que quieres o a la ética de cómo ha sido realizada esa prenda. Aquí cada uno tiene su propia conciencia y sus propios aprendizajes. No debemos dejarlos de lado nunca, tampoco en el período de rebajas.


6. Si quieres ahorrar, ¿realmente lo estás logrando?

Hay quien utiliza las rebajas para ahorrar. El ahorro es para mí algo importante de lo que frecuentemente hablo en este blog. Sin embargo, a veces creemos que estamos ahorrando y en realidad no es así. Me parece genial esperar a hacer ciertas compras durante el período de rebajas y conseguir descuentos y así poder ahorrar de manera efectiva. Pero ojo, eso no siempre se cumple si terminas comprando cosas que no necesitas, cosas que ni siquiera quieres o que no te gustan o no te quedan bien. Tampoco lo consigues si en realidad necesitas tres prendas pero te dejas llevar por el furor de las rebajas y compras más de lo que necesitas de verdad. Por ello, piensa antes de comprar también referente a este punto. Y por supuesto no piques y compres cosas que no te enamoran sólo porque están baratas, o porque te dejas influenciar por otros o porque te da el arrebato. Reflexiona y ahorra de verdad


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Comentarios

Leira ha dicho que…
Yo creo que lo de las rebajas es como una costumbre que hay que hacer sí o sí y si se hacen listas de consumo responsable pierden su gracia. Yo cuando llegan las de enero me acuerdo de lo de "huyendo del frío busqué en las rebajas de enero". De todas formas, nunca fui mucho de rebajas y ahora menos.
ITACA ha dicho que…
Jajaja, me ha encantado lo de huyendo del frío busqué en las rebajas de enero y hallé una morena bajita que no estaba mal... A mí nunca me han seducido las rebajas, pero cada vez menos. Este año ni las he pisado, fui la semana pasada a comprarme un vestido o una falda a Desigual, a tiro hecho, y muy poquito más. Además, cada vez me agobian más los grandes centros comerciales y la tienda de Primark de Gran Vía por ejemplo me marea.
Esther ha dicho que…
Menos mal que a mí lo de ir de tiendas no me gusta, je je. No he pisado las rebajas, aunque tenía encargada una blusa de Minueto que me encantaba en una tienda de aquí, y la sorpresa fue que cuando fui a recogerla me costó 15 € de lo previsto porque estaba rebajada. Me acordé de ti, de verdad, a la vuelta la decía a Álex que siguiendo tus trucos de ahorro debería meter esos 15 € que no gasté en la hucha, je je. Aunque te confieso que mi primer impulso fue comprar otra camiseta preciosa que había en la tienda bajo el pensamiento simplista de "como la otra me ha costado menos de lo esperado", pero no la necesitaba y la dejé en la tienda.
Esther ha dicho que…
15 € menos de lo previsto (qué mal lo he escrito)
ITACA ha dicho que…
Me hace ilusión que te acordases de mí, Esther!!!! Bueno, el objetivo del bote del ahorro es gastarlo en algo que quieras, reservarlo para algo que te haga ilusión. Si la camiseta realmente te hubiese hecho ilusión, aunque no lo necesitases, estaría bien. El tema es que muchas veces compramos por impulso y ni necesitamos otra camiseta ni nos hace especial ilusión ésa que hemos visto ;)

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