MADRID CON NIÑOS 35: MUSEO SOROLLA, VISITA Y TALLER

Ya os he contado en varias ocasiones (como por ejemplo aquí), que el Museo Sorolla es uno de mis sitios favoritos de Madrid en general y probablemente el museo que más me gusta. Me parece un lugar especial y con muchísimo encanto, y por ello es un lugar que suelo visitar con frecuencia y que me gusta compartir con mi hija. Además, tenemos la inmensa suerte de que en el Museo Sorolla se realizan talleres fantásticos para niños y para familias, que son incluso totalmente gratuitos. Eso sí, hay que ser muy rápidos cuando publican las plazas, porque literalmente vuelan. Los organiza el mismo Museo Sorolla (si os interesan, os recomiendo que os suscribáis a su newsletter y así podréis enteraros) y además también hay otros talleres a través de la Fundación Mutua, para cuya inscripción es necesario ser mutualista.  En nuestro caso, Henar ya ha disfrutado tanto de uno organizado por la Mutua, al que acudió hace unos meses, como otro organizado por el propio Museo Sorolla, que además en este caso se trataba de un taller familiar y yo tuve el inmenso placer de poder acompañarla. 

Ésta pretende ser, por tanto, la crónica de nuestro último taller familiar en el Museo Sorolla. Curiosamente, la guía que lo impartió, María, fue la misma con la que yo hice la visita guiada el verano pasado. Me gustó muchísimo cómo llevó la visita, pero sobre todo cómo conectaba con los niños. El lenguaje utilizado, la forma de involucrarlos en la historia y hacerles preguntas, sentándose a su lado y explicándoles en su idioma (no el de los adultos sino el de los niños) quién fue Joaquín Sorolla, quiénes fueron su mujer y sus hijos, cómo vivieron en aquella misma casa, así como algunas cuestiones pictóricas más técnicas sobre algunas de sus obras más representativas.



Ya os conté en mi último post: El juego y los niños (parte II), talleres multidisciplinares, la importancia que tiene para mí llevar a Henar a este tipo de talleres, donde puede descubrir y aprender muchas cosas mientras se divierte. Siento pasión por los museos y por el Sorolla en particular, por lo que me encanta llevarla precisamente a estos talleres, donde puede conocer de primera mano el concepto de Casa-Museo y aprender muchas cosas. Además, la parte final del taller nos pone manos a la obra, reproduciendo uno de los cuadros que más nos hayan llamado la atención. En su primer taller, Henar eligió el famoso cuadro del caballo y en esta ocasión se decantó por el cuadro con el que casi todos relacionamos a Sorolla, el titulado como Paseo a orillas del mar y que representa a su mujer, Clotilde, y a su hija mayor, Elena.  


Me gustó muchísimo este taller porque resultó lúdico, divertido y muy instructivo. Si le damos a nuestros hijos la oportunidad de relacionarse con los museos desde pequeños, como si fuese un juego, les estaremos dando un gran regalo para el resto de sus vidas, ya que no los considerarán algo aburrido, sino que serán para ellos lugares especiales, que formarán parte de su infancia y de los recuerdos felices que atesorarán de ella. 

Como os contaba antes, Henar ya había hecho hace unos meses otro taller en el Museo Sorolla, aunque en aquella ocasión entraban los niños solos. Por ello, partía con ventaja para éste, ya que conocía bastante a Sorolla y su mundo. Aún así, lo pasó fenomenal y además le hizo ilusión que en esta ocasión yo pudiese acompañarla. 

Pero si hablamos del Museo Sorolla, para mí resulta fundamental hacer una muy especial mención al Jardín del Museo Sorolla. Este lugar es mágico en cualquier momento del año, un auténtico oasis en el centro de Madrid. Un sábado por la mañana, además, el tráfico que transita por la calle General Martínez Campos es muy inferior al de los días laborables, por lo que la paz de este sitio se multiplica. 


Es clara la inspiración de Sorolla: los jardines de la Alhambra. Sin duda es fácil pensar que te encuentras en un jardín andaluz cuando traspasas los muros de acceso, un lugar donde el agua, las flores y la luz tienen un papel predominante, reflejado en los preciosos azulejos que lo jalonan. Pararte en el jardín es casi una obligación, más aún si se trata de una calurosa mañana de verano (y aunque el pasado fin de semana estuviésemos en primavera, la ola de calor nos situaba más en un terrible julio que en un mediado junio). Henar y yo pasamos también un rato fantástico en el Jardín de Sorolla, haciéndonos fotos, descubriendo los rincones más bonitos y enamorándonos de nuevo de este museo y sus jardines. 


Hacerle una visita al Museo Sorolla puede ser un plan con niños estupendo para este verano de Madrid. Es un plan familiar bonito y divertido, seguro que lo disfrutáis muchísimo. 

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Comentarios

Bego ha dicho que…
Síiiii, tengo que ir con Victor. Ya te contaré.
ITACA ha dicho que…
Vete, Bego, os encantará. Si sois mutualistas, abren talleres a través de la fundación mutua, ponte una alarma para el día y la hora que saquen las plazas, porque vuelan. Si no, también puedes hacerlo a través del Museo. Nosotras hemos hecho los dos, este último fue directamente a través del Museo Sorolla.

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